sábado, 14 de marzo de 2026

Música de Princesas

 

Tatá, ponme la música de princesas… Así decía mi adorada sobrina Clau, cuando chiquitita, la buscaba mi mamá al colegio una vez a la semana.

Música de princesas… vamos hoy a descubrir que significa eso de música de princesas, y como es que Clau es heredera de una cultura musical excepcional.

La aún plácida y llena de bienestar Caracas de principios del s. XXI, aunque sacudida ya por el chavismo,  transcurría en un ir y venir de niños a sus colegios, y mis sobrinos con esa abuela ¿jóven aún? Quien en su carro buscaba a sus nietos al cole por petición de su madre, mi hermana, quien trabajaba a destajo como ingeniero civil.

En ese contexto idílico en el que vivíamos, ésta niñita, ésta chamita, se enfrentaba a una abuela, mi madre, nieta de un acaudalado hacendado y visionario hombre de la ciudad de Mérida en los Andes venezolanos, un tipo que entre finales de 1800 y principios de 1900, desde ese mundito sin conexión alguna aparente con el resto del planeta,  envió al menos a uno de sus hijos a estudiar en una Academia Militar en EEUU y a otro a estudiar medicina a la Sorbonne de París, y a varias de sus hijas a Curaçao a aprender, lo que las niñas bien debían aprender. Y no era poca cosa pues debían andar a mula varios dias para sortear las montañas de Los Andes venezolanos y llegar a Maracaibo, para ahi tomar un Vapor que los llevaria a La Guaira en cabotaje, donde finalmente abordarían un Trasatlántico que en travesia de mar los llevara a EEUU y a Europa. 

Mi madre, una señora a quien su padre, un intelectual consagrado de la “Generación del 28 venezolano” un día al escucharla decir que al salir del colegio lo que quería era irse a Suiza a una escuela de señoritas, siguiéndole los pasos a varias amigas, le respondió contundentemente que una hija suya únicamente iría a estudiar a la Universidad, y ella, traída a tierra, decidió estudiar Derecho.

Esa abuelita, se graduó de abogado,  no tejía, no cocinaba, ni era una ama de casa consagrada. Esa señora es aún, una devoradora de literatura y una tímida, pero decidida “intelectual” o “intelectualoide” como llamaría ella siempre a todo aquel con conocimientos,  pensamiento y cultura.

Música de Princesas… mi adorada Clau no tenía idea… era muy niña aún.  Su abuelita años atrás nos ponía en los viajes en carro a Mérida una gama de cassetes con todo tipo de música clásica, su colección era amplia desde los Walts de Mozart (aledaños al reggeaton de hoy conceptualmente) hasta las exquisiteces mas sublimes de un Vivaldi, en ocasiones demasiado oscuro incluso para ella. Esa señora puso a sus 3 hijos a estudiar música, mis hermanas piano y yo violín, pero no unas clasesitas, estudiamos teoría y solfeo durante años, y aprendimos razonablemente la ejecución del instrumento. Yo incluso llegué a formar parte de la Orquesta Infantil de Venezuela.

Mi madre, la abuela de Clau, me acompañaba en las vacaciones a Mérida a estudiar mi violín, íbamos a un parque donde el sonido del Río Albarregas se entrelazaba armonioso con el inexperto sonido de mi violín, ahí estudiaba mi lección y al final mi madre me leía pasajes de La Ilíada y La Odisea, de un libro ilustrado fabuloso, de mi hermana mayor.

¿Cuantos domingos en casa sonaba música exquisita en el “picó”? No solo los clásicos mas prominentes, sino música venezolana y música contemporánea de mis padres ¿Cuantas veces mi padre pasaba la tarde encerrado tocando su Tiple y su Acordión? ¿Cuantas veces escuché con mi madre la Obertura 1812 de Tchaikowski?  Y mientras la escuchábamos me decía, “…escucha los cañonazos, son de verdad, son la defensa de los rusos ante la invasión de Napoleón (acompañado de pasajes de La Marsellesa)…” y luego La Marcha Eslava, la cual sentía como si hubiera vivido el momento  yo mismo en San Petersburgo.

Esa niñita absolutamente inocente, estaba siendo moldeada por una abuela que llevaba lo mucho en la cabeza… mi adorada Clau mas adelante fue “valerina” exquisita bailando esa "música de princesas" que tanto le gustaba y aprendió a apreciar con Tatá.

Tantas veces al calor de la cotidiana necesidad olvidamos de dónde sale quienes somos y lo que nos caracteriza derivado de influencias en ocasiones insospechadas, pero obvias.

Tatá durante varios años se conectó con mi hijo Jacobo a través de la música, le enseñó canciones que entonaban juntos (En Altamar, El San Pedro, Misia Panchibida…) e incluso cada noche durante los períodos que vivió con nosostros en México y Panamá, Jaco la buscaba para que le pusiera “La Música de Tatá” en el Ipad antes de acostarse a dormir, El Bolero de Ravel, La 9na de Beethoven, Waltzes, Unas Monjitas que cantaban exquisito – Las monjitas decia Jaco, Coros y cuanto puede encontrarse en Internet, Tatá se lo puso a Jaco, y el se quedaba adormitado en su regazo.

Así pues. Una frase de mi adorada Claudia cando niñita, explica un legado extraordinario, el cual tiene su mayor exponente en el arte y duende de mi hermana Silvia, música pura, placer y disfrute de una forma de expresión que no salió de la nada, sino de lo que nos enseñaron, de lo que vivimos, de lo que somos aun dispersos por el mundo.

 

Ivan E. Rojas Loynaz

Marzo 14, 2026

CDMX, MX



sábado, 4 de enero de 2020

El Tigre Suelto -- Otra vez, ahora en CDMX




Chamo, ni se te ocurra irte con Jaco o con Pulque al Desierto, hace días está cerrado, me dice uno de mis amigos, el que vive en Villa Verdun, yo le respondo: ¿Que? ya estaba listo con el perro y el chamo para pasarnos esta mañana subiendo... ¿que paso?

Se lanza mi amigo con esta historia, la cual,  aunque parezca falsa es de la vida real, tal y como me lo dijo, y es que en la mañana del 28 de enero de 2019, apareció en las montañas del Parque Nacional Desierto de Los Leones en CDMX, un perro comido por un animal grande y fuerte.

De una vez pensé en el chupacabra, que es un extraterrestre de origen mexicano el cual comunmente se come seres vivos, lo cual hasta me dió emoción, digo despues de tantos años escuchando hablar de él, ahora vivía en su tierra y está tan cerca, pero no, resulta ser que se afirma que hay un tigre suelto en el parque nacional, si un tigre, esos felinos enormes y feroces con rayas amarillas y negras originarios del Asia.

Mientras seguía mi amigo hablando por el telefono, me imaginaba como habría llegado hasta aqui semejante animal ¿Sería igual que los primeros humanos en el continente? digo yo, ¿Habrá entrado por el Puente Artico congelado? ¿se vino nadando desde las islas Aleutianas? Se conoce que los tigres nadan muy bien ¿Será el tigre de Pi, que se escapo del botecito y apareció en las costas mexicanas llegando hasta aqui? Bueno ok, esa no esta tan buena ¿Como demonios vino a dar ese tigre al Desierto que es un bosque, donde los leones que no existen se lo habrían comido antes de hacer cundir el pánico?

El impacto y el miedo es mayúsculo, porque como le cree uno algo a alguien que habla de un "Desierto de los Leones" que no es un desierto, donde tampoco hay leones,  obviamante pues ese animal no existe en America, pero aun así, si hay un tigre suelto...

De solo imaginarme a mi mismo, tratando de correr cuesta arriba a casi 3 mil metros de altura, entre los pinos, arrastrando al perro con su correa, y cargando al chamo con cara de bistec, con un hambriento tigre persiguiendonos por que no ha comido sino perros caseros en los ultimos dias, el terror invadió hasta el ultimo de mi huesos entumecidos por el insólito frío que hace en invierno dentro de las casas de CDMX.

Sigue mi amigo con los detalles de la historia, dice él que hace algun tiempo vió en un carro de esos con guaruras, a un tipo muy sospechoso,  y creyó ver un gato grande adentro, el dice hoy que debió ser el tigre y que el tipo segurito es un narco, que se le veía a leguas.  En ese momento caigo en cuenta de la conexión, esta clarisimo:  El tigre es de un narcotraficante que vive en las inmediaciones del Desierto, ese que es un bosque, y se le escapó, y ahora anda acechando a perros y deportistas, pues anda hambriento, imaginense cuanta carne come ese bicho, sin que las autoridades puedan, obviamante, detectarlo y menos atraparlo, si hasta tendrán ellos miedo.

En definitva, se acabaron mis planes, pensé, y quien sabe hasta cuando, ¿Quien se va a meter a ese bosque sin saber que hayan atrapado a ese tigre? Pues ni mi hijo, ni mi perro, ni yo... listo, prefiero enconttrarme al chupacabra, faltaba mas.

Pasan los dìas, y al contárselo a Raque, me dice que efectivamente leyó la noticia, pero que se le había pasado contarme, ella me confirmo la especie de que efectivamente era un tigre de alguien y se le escapó, yo le dije que era de un narco, ella dijo claro...

Las redes sociales, dueñas de la verdad y de la inmediatez, sacan hasta fotos del tigre, segun un Guardaparques, quienes además supuestamente no estan dejando subir al Desierto, se desató pues el hervidedero que es ahora costumbre a manos de los nuevos dueños de la infromación: los Twiteros, los blogeros, los influencers y demas oficios voluntarios de los tiempos que corren.

Todo este desmadre, el cual tuvo poco impacto en una masa de 21 millones de habitantes, la mayoria muy lejanos al Desierto de Los Leones e impactados por otros tipos de ataques peores que los de los tigres, finalizó cuando PROFEPA declaró que se verificaron las infomaciones, y se recorrieron los bosques, no hayandose indicios de ningun tigre o algo similar, ni huellas, ni popó, ni nada, de hecho insisten en que las victimas caninas no existen, o al menos no se han reportado. ¿Ustedes les creen?

Fin de esta rara, e irrelevante historia, que distrajo las mentes de los vecinos durante varios días, alimentando el imaginario colectivo y los no pocos miedos de la sociedad, recordándome sobre un tigre que se soltó de un zoologico en Caracas, y fue a dar al Avila, donde tambien durante dias aterrorizó a dueños de perros, montañistas y deportistas, y el cual tambien resulto ser falso.